O al menos eso me decía siempre un buen amigo en un tiempo hace tiempo en el que andaba un poco hundida en la miseria de mi vida, y siempre que tengo horas bajas la recuerdo, es casi un mantra que repito continuamente para no olvidarlo, por si acaso...
Que no hay forma, que no levanto cabeza, que por más que lo intento sigo ahí, en el fondo, pataleando para subir sin conseguirlo. Recurro a todo aquello que he aprendido a lo largo de mi vida para volver a ser más o menos normal, intento aplicarme todo lo que me enseñó mi psicóloga hace unos años, pero nada, no funciona nada. Siento que poco a poco me quedo sin fuerzas, sin vitalidad, sin ánimo ni esperanza, y la verdad es que, visto desde fuera, mi vida no está tan mal, pero me he metido yo solita en un círculo de desaliento del que soy incapaz de salir. Parezco el Dragon Khan en persona, ahora arriba, sonriente y feliz, ahora abajo, triste y llorosa, subo y bajo en un mismo día alrededor de un millón de veces, y estoy empezando a cansarme de tanto meneo emocional, pero no sé salir de esta montaña rusa sin fin.
Pero debo ser una gran actriz porque casi nadie se da cuenta de eso, o es que andan todos demasiado ocupados mirándose el ombligo para verlo, lo cierto es que a mí me dan bastante igual todos, y eso tampoco es normal en mí. Mi empatía se ha ido de vacaciones a un país muy muy lejano, y no creo que vuelva en un largo espacio de tiempo, no al menos hasta que mi alma vuelva a ser normal, si lo consigo claro. Me importan un pimiento sus tontas historias, sus insulsas conversaciones me aburren soberanamente, me hartan sus continuas quejas y sus gilipolleces varias, me estoy volviendo antisocial, aunque sea circunstancialmente, porque sé que esto no será siempre así, pero... hasta cuando??
Es curioso, justo ahora que todo lo veo en tonos grises, dos personas a las que jamás he considerado que pudieran ayudarme en momentos así están a mi lado de una forma que nunca podré agradecer, una en el día a día y otra más espaciada pero pendiente siempre... sorprendente!! Y por supuesto mi niña, pero eso no hace falta ni decirlo, es mi mejor apoyo y mi gran consuelo, aunque a veces es tan práctica que me agobia más que otra cosa, a veces no entiende que sólo necesito que me abrace y punto, pero sé que está ahi, y eso basta.
Y eso basta, que ya he llorado bastante por hoy, que este blog últimamente parece un culebrón pasteloso.
El próximo mejor, lo prometo!!

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